Borrar malos recuerdos

Estudio sobre el borrado selectivo de recuerdos en el cerebro humano.

Un estudio publicado en la revista electrónica Noticiasdelaciencia.com demuestra cómo los científicos del Instituto Scripps de Investigación (ubicado en California y Florida, Estados Unidos), han sido capaces de borrar recuerdos peligrosos asociados a drogas en ratones y ratas, sin afectar a otros recuerdos, más benignos.

Este estudio se respalda describiendo cómo pueden manipularse los recuerdos relacionados con el uso de drogas en los adictos como una forma de tratar la adicción, así como casos de fobias o trastorno de estrés postraumático, para lograr una calidad de vida satisfactoria en estos afectados. Este descubrimiento sorprendente abre la puerta hacia un método claro y factible para destruir recuerdos indeseados.

“Nuestros recuerdos nos hacen quienes somos, pero algunos de estos recuerdos pueden hacernos la vida muy difícil”, dice la neurobióloga Courtney Miller, que ha dirigido la investigación.

La memoria es un proceso que nos permite almacenar y recuperar la información que procesamos en nuestro día a día. Es nuestro disco duro físico y de su buen funcionamiento dependerá en gran parte nuestra existencia y nuestra forma de ser.

Además, el cerebro por sí solo tiene su propio mecanismo de eliminación de información no necesaria, debilitando ciertas conexiones con el paso del tiempo (produce olvidos) de forma que nuevos recuerdos pueden ser introducidos, haciendo al  sistema dinámico, no es estático. Esto nos ayuda a quedarnos con los datos que nos pueden ser útiles y enviar a la papelera de reciclaje aquellos que en principio no nos van a servir.

Pero con las adicciones, suele ocurrir un recuerdo perjudicial que mantenemos porque es gratificante, cuando un drogadicto se ve expuesto a un estímulo (objeto, situación, etc.) que fue asociado al uso de drogas en el pasado (por ejemplo, ver una esquina donde solía inyectarse), puede desencadenarse el deseo de consumir drogas. Su cerebro asocia el recuerdo del placer que le dio el consumo con ese sitio.

En la Psicología, para este fenómeno existe un proceso terapéutico que se llama “extinción”, si una persona se expone de manera repetida a estos estímulos sin llegar a consumir la droga, la asociación se debilita hasta desparecer.

Al volver a su ambiente natural tras una desintoxicación, la persona con adicción va a encontrarse con diversos objetos, situaciones, o incluso personas que están asociadas en su memoria con el uso de drogas, lo cual va a desencadenar el deseo de volver a consumir (Llamado craving) y, por tanto, podría favorecer la recaída. Y esto, en parte es lo que se pretendía eliminar con este estudio del Instituto Scripps.

Todos nos imaginamos las repercusiones positivas que este descubrimiento podría traer consigo. Podríamos eliminar de un plumazo los traumas psicológicos que las personas arrastramos durante muchísimo tiempo y que interfieren gravemente en nuestra vida, en nuestro sueño, en nuestro día a día. Incluso situaciones no traumáticas pero de gran carga emocional como son la pérdida de un ser querido o una ruptura sentimental.

La utilidad puede ser inmensa para trastornos por estrés postraumáticos, víctimas de violaciones, torturas, guerras… pero luego, banalizando sería ampliamente aplicable a rupturas sentimentales, duelos, malos tragos, llegando hasta el extremo exagerado de borrar a un amigo que te ha hecho daño. Pero, ¿dónde queda la superación personal? Si recurriéramos a esta fácil solución de mentes planas.

Hablando en ciencia ficción, me recuerda a la película Eternal Sunshine of the Spotless Mind donde una empresa llamada Lacuna Inc ofrece servicios de eliminar de tus recuerdos a ciertas personas, aceptando el protagonista esta solución para borrar a su ex novia.

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Ahora veamos la parte negativa: ¿realmente necesitamos eliminar los malos recuerdos? Yo opino que no.

Muchos de los recuerdos negativos que tenemos, nos hacen ser como somos y realmente no nos gustaría eliminarlos. Por otro lado, experiencias negativas nos ayudan a tomar decisiones en el futuro sobre cosas importantes y si las borrásemos de nuestro cerebro, perderíamos esa referencia. Además eliminar un recuerdo negativo nos hace vulnerables a que nos vuelva a pasar otra vez la situación que generó el recuerdo (si no recordamos que el camino B llevaba a un acantilado, no aprendemos a no ir por ese camino la próxima vez). Esto es, pierdes la experiencia, si no experimentas no aprendes, como si fuéramos padres sobreprotectores de una criatura a la que no dejan asomarse al mundo por miedo que se haga daño, ese niño, nunca sabrá superar un rasguño jugando al futbol.

No es que los recuerdos negativos nos definan como personas, pero si nos sirven como referencias y nos ayudan a no tropezar con la misma piedra logrando una mejora contínua. Hoy en día las aplicaciones psicológicas son inumerables para el tratamiento de traumas, fobias, abusos sexuales, adicciones etc. La persona no puede cambiar su pasado, pero si orientarse a un futuro con las experiencias bien ordenadas, identificadas y tratadas en su cabeza, que otorgue estabilidad y calidad de vida.

Exagerando, esta solución nos llevaría a un mundo utópico donde no existen las cosas malas (porque todas se van borrando) y viviríamos en una felicidad artificial, en donde todos podrían sacar provecho de la situación, una especie de Mundo feliz como planteó Aldous Huxley, en donde viviríamos provocándonos alzehimers.

Naturalmente exagero y he sacado la noticia fuera de contexto, pero eso no quita que no nos andemos con ojo, más allá de las repercusiones positivas que pueda traer los resultados de este estudio, la vía fácil no siempre es la mejor opción.

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