Las relaciones a distancia siempre han existido. Internet, y las personas más abiertas a viajar y a conocer hace que nos encontremos con gente de todo el mundo de la que puede surgir una relación. Partiendo desde un planteamiento de las relaciones monógamas que tienen en perspectiva un proyecto de vida en común, estas relaciones a distancia pueden llegar a tener sus complicaciones.

Según un estudio publicado en la revista ‘Journal of Communication’ y elaborado por la investigadora Crystal Jiang de la Universidad de Hong Kong y el profesor Jeffrey Hancock de Universidad Cornell (EEUU), las relaciones a distancia pueden ser incluso más exitosas que las convencionales.

Con este tipo de relación, los mitos del amor romántico nos dicen que el amor todo lo puede, pero, aunque haya muchísimo amor, hay ciertos puntos importantes a la hora de gestionar una relación a distancia. El amor se puede terminar por muchas razones no necesariamente vinculadas a la distancia geográfica, sino más bien a la emocional.

Las relaciones afectivas presenciales ya suponen un trabajo con las personas implicadas, por lo que una a distancia requiere incluso de más tiempo, dedicación y esfuerzo.

Partimos de dos posibles situaciones:

  1. Si se empieza directamente desde la distancia es necesario irse conociendo, como seres individuales y como pareja, aprendiendo cómo es la otra persona y las formas de congeniar.
  2. Si la relación ya está consolidada y luego se establece la distancia sería necesario adaptarse a esta nueva situación, llegar a nuevos acuerdos y explorar los límites y las necesidades de cada miembro.

A distancia, no es lo mismo

Una vez acordada la relación a distancia habría que hacer un ejercicio de reflexión ¿con este formato, se pueden cubrir mis necesidades afectivas? ¿Qué clase de relación planteo tener? En un primer momento es importante reconocer que la distancia tiene sus limitaciones. No caer en la expectativa de tener una relación a distancia pretendiendo que sea igual que si no la hubiera. La inercia es obviar todo esto y creer que se puede hacer todo en versión digital, que básicamente significa estar pegados al chat 24h y otras soluciones que pueden causarnos malestar. De una forma u otra la relación está destinada a cambiar, a transformarse y a adaptarse a las nuevas circunstancias o a no hacerlo y terminar.

Por tanto, es importante definir la relación antes de que avance y sobretodo no dar nada por supuesto. Cada persona parte de formas de dar afecto y de representaciones de cómo vemos una relación y qué es lo que implica, por tanto con las cartas sobre la mesa, será más fácil llevar la distancia. Saber si van a tener una relación en exclusiva, si van a ver a otra gente o simplemente habrá una amistad especial, evitará malentendidos y “males mayores” a la larga.

El distanciamiento es una buena oportunidad para aprender a vivir con unx mismx. La soledad puede ayudarte explorar espacios y a conocerte mejor. Según explica el psicólogo y sexólogo José Bustamante, es importante tener una vida independiente al margen de la relación y poder disfrutar de ésta cuando se vean. Es decir poder ocuparme de mí sin caer en la dependencia, y juntarnos en nuestras individualidades. Aunque tu pareja esté lejos, no dejes abandones tu día a día.

La comunicación, vital

El médico y psicólogo Carlos San Martín, coordinador del Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud (CIPSA) de Santander, dice que “resulta esencial que el nivel de comunicación y acompañamiento sea explícitamente importante para permitir generar vínculos estables y gratificantes“, refiriéndose a las relaciones a distancia.
Para intentar superar estas barreras, las personas se esfuerzan más en mantener el contacto, la comunicación y en conocer a la otra persona en un nivel más íntimo y profundo que si nos dejáramos llevar por el día a día.

Por tanto el factor clave es la comunicación. Facebook, Whatsapp y otras formas para conversar tienen un gran inconveniente, se pierde todo el lenguaje no verbal, el tono del mensaje y el estado emocional de la persona que comunica. Con ello un consejo: ¡las cosas importantes mejor por videoconferencia!

Para evitar dependencia emocional, en la medida de lo posible es recomendable que se siga una rutina a la hora de comunicarse (al final del día por ejemplo). Contándose los problemas, preocupaciones o simples anécdotas del día, se consigue hacer partícipe a la otra persona en la distancia de tu día a día y se fortalece la intimidad.
Una forma divertida y práctica de incrementar la sensación de cercanía es crear rituales que se puedan realizar a la vez, como ver la misma película, preparar la misma comida o comer juntos mediante videoconferencia. En las relaciones “presenciales” ya es importante guardarse tiempo para disfrutar y hacer cosas juntxs, por tanto la misma regla se aplica a las relaciones a distancia.

Es mejor no obsesionarse con las horas de conexión, con responder inmediatamente o con la falta de respuesta en algún momento dado. Por ello es mejor pensarnos cómo podríamos conseguir la necesidad de vínculo, ¿Quizás un buenas noches antes de dormir es suficiente? ¿o quizás mejor contarse qué planes tiene para mañana? Acordar una serie de normas o reglas evita caer en suposiciones. Por ejemplo, establecer que no escribirnos constantemente significa únicamente que tratamos de vivir sin agobiar a la otra persona, no la interpretación negativa de que no hay afecto.

¿Y el futuro?

Por último, otro aspecto importante que puede ayudarnos a gestionar la distancia es plantear cómo será el futuro. Muchas personas inician una relación de este tipo a sabiendas de que la distancia será algo temporal. Pero si el tiempo pasa y la relación permanece igual, es necesario mostrar la visión personal de futuro de la relación. Poner un tiempo límite a la relación a distancia y adaptarse a este. Pasado este tiempo es un buen momento para revisarse y redefinirse y así volver a plantarse qué necesitan: si se puede continuar esta relación, si es necesario buscar la manera de convertir la relación en física.

Todo esto puede ayudarnos a gestionar las emociones asociadas, como la inseguridad sobre la estabilidad de esta relación y el miedo a que se acabe. De nada servirá intentar controlar a la otra persona para saber con quién se relaciona: si sale con sus amigxs, si busca amigxs o pareja, o es infiel. Lo único que se alimentaría es la paranoia de traición y sospechas constantes.

Tener claras las formas de mostrar el afecto de cada miembro, estar pendiente de los cuidados y detalles necesarios para sentirnos cómodxs y confiadxs, revisar nuestros límites y necesidades afectivas y sobretodo comunicar. Todas estas son claves para que la distancia sea menos dura.

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