El optimismo inteligente

¿Cómo se enfrenta a la vida de forma optimista?

¿Te enfrentas a la vida de forma optimista?

El optimismo ha sido una palabra muy usada hoy en día y como tal, le han salido definiciones y otras formas de interpretarlo que se ha ganado el nombre de ilusorio o incluso catalogado como Hippy. En respuesta a esto, Martin E.P. Seligman, escritor y padre de la psicología positiva, desarrolla así el concepto de Optimismo Inteligente.

El optimismo inteligente en contraposición con el optimismo conocido a día de hoy, no es una forma de ver la vida de color de rosa, no es una forma de entender los hechos como “está todo ok” o pensar que nada nos afecta porque somos positivos y ¡todo es inmejorable!. Esto sería lo que se define como un optimismo ilusorio.

El optimismo inteligente tampoco es una actitud constante de ver el lado bueno de las cosas para así poder olvidar que las cosas que pasan son malas y olvidar lo amargo. Mensajes como “mira el lado bueno, si te quemas con el aceite ya sabes que está caliente” “Si pierdo el avión es porque no debía estar en ese sitio” son una forma de minimizar el daño olvidándote de que te ha pasado algo malo, intentando buscarle un sentido positivo a lo que te sucede de una forma torpe y fantasiosa. Por tanto, este optimismo inteligente tampoco es una manera pasiva de aceptar la realidad venga lo que venga.

El optimista inteligente ve el mundo esté como esté, tal y como le viene, pero con la confianza de que esa realidad que tiene puede mejorar en algún momento. Por tanto es una actitud con la que te enfrentas a lo vivido de una detoptimismoerminada forma. El optimista jamás niega la realidad, ni intenta buscar excusas a lo que pasa, minimizarla o evitarla, sino que la acepta como es pero elige el optimismo como actitud para enfrentarse a ella, porque cree y confía que las cosas pueden mejorar de alguna forma. Esta forma de pensar y de enfrentarse a los problemas hace que elijamos comportamientos más proactivos, esto es, con una actitud optimista hacia las experiencias consigues una actitud de acción y estaremos más determinados a buscar una solución, en lugar de sumirnos en la actitud pasiva y la queja.

El optimismo inteligente es una actitud de acción, no son rasgos de personalidad y como actitud se puede entrenar y modificar. No se trata de ser o no ser Optimista, sino de actuar de una forma optimista frente a la vida.

¿Con qué actitud quieres levantarte cada día?

El conferencista español Carlos Hernández define este optimismo como aquella confianza o esperanza en que el futuro será mejor. Pero para hablar de optimismo inteligente, este tiene que venir acompañado con algo de proactividad.

“Ahora hemos tenido en España muchas protestas. Si yo me quedo en la protesta y se lo dejo todo a los políticos, pero no hago nada para que las cosas mejoren, eso es un optimismo ilusorio”.

Este video nos ofrece algunas claves para fomentar esta actitud de positivismo inteligente de entre las que destaco:

  • Evitar a los ladrones de energía: tanto el optimismo como el pesimismo son contagiosos, pero el segundo lo es más. Las personas que deseen asumir y mantener expectativas y actitud de futuro positivas deberían alejarse, en la medida de lo posible, de los pesimistas o intentar no contagiarse de su actitud frente a los problemas de la vida.
  • Cuidado con nuestro enemigo interno. Si bien existen estos ladrones de energía comentados, en muchas ocasiones podemos convertirnos en nuestro peor enemigo con expectativas negativas, autocrítica, invalidaciones y sobreexigencias. Un optimismo inteligente no se debería dejar arrastrar por pensamientos devastadores.
  • Cuidado con el “soy así”. El optimismo y el pesimismo no forma parte de nuestra esencia, ni de nuestra personalidad. Son actitudes para enfrentarnos a lo que nos ocurre y por tanto, estas actitudes se pueden entrenar y cambiar.
  • Ser un gusano para convertirnos en Mariposa: quien no se adapta al cambio corre el riesgo de convertirse en un dinosaurio y extinguirse; quien se adapta se comporta como el camaleón y puede sobrevivir, pero el “gusano” pasa por un proceso del que sale convertido en mariposa, y esto implica acción.
  • No basta con soñar: la diferencia entre un sueño y una meta es que el primero no tiene fecha clara y el segundo sí puede tenerla. El optimista inteligente convierte sus sueños en metas, y traza planes concretos para alcanzarlas y ¡va a por sus sueños!

La vida puedes jugarla a ganar o a evitar perder, tú decides.

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