El orgasmo femenino es feminismo

No suelo escribir artículos de este tipo, pero me gustaría abrir con ello una nueva sección un poco de opinión y de experiencia, en donde poder hablar sobre feminismo, y otros temas que me parecen interesante y me inquietan como persona más allá de la aplicación psicoterapéutica.

Así que abro esta nueva sección de “opiniones” ¡con un artículo feminista! Reconozco que me queda muchísimo por aprender todavía, así que voy dando pequeñas pinceladas. Por ello ¡estaré encantada de recibir comentarios y aportaciones que tengan que ver con el tema!

Hace un tiempo tuve el gusto de participar en las I Jornadas del Orgasmo Femenino, que se realizaron por motivo de las 50 ediciones del Taller del Orgasmo Femenino que oferta el IESP (Institut d’Estudis de la Sexualitat i la Parella).

En estas jornadas podías realizar diversos talleres relacionados con la sexualidad femenina (y todo sea dicho, a parte del conocimiento ¡también podías llevarte un montón de premios!) y me hizo pensar, en todo el revuelo que se armó por “lo revolucionario” de estas jornadas, en qué poco se habla sobre este tema.

¡Pero si de sexo y sexualidad se habla siempre y en todas partes! Sí, es el tema estrella que hasta anuncios de quitagrasas utilizan como márketing, pero ¿se habla de la sexualidad femenina? Bastante poco…

Como explica Yolanda Díez Bastián en la revista de la asociación “Mujeres para la salud”: “El sexo es una creación social, las normas sociales determinan la conducta sexual adecuada, los parámetros “normales”, en el momento en el que sale de estos, se habla de patología, de enfermedad y desviaciones.”

¿Cómo está creado el sexo hoy en día en la sociedad?

Dentro de un sistema patriarcal, en donde la sexualidad femenina está en manos de otras personas (concretamente, hombres), a las que deben darles placer y centrado, sobre todo, en el sexo coital. Esto se demuestra en, por ejemplo, cuando nos hacen creer que si no tenemos orgasmos a través de la penetración es porque algo va mal con nosotras (inserta aquí todo tipo de etiquetas, como la típica frígida), cuando está sobradamente demostrado que la forma más habitual de tener un orgasmo en la mayoría de las mujeres es a través de la estimulación clitoridiana y externa, y no tanto vaginal. ¿Y esto dónde lo dicen?

Por suerte, cada vez se cuestionan más las normas sociales y menos las prácticas de las personas, aunque aún nos queda mucho camino para deshacernos de todas esas creencias tan arraigadas.

¿Pero quién nos habla de esto a las mujeres? ¿La escuela? ¿Nuestros padres y madres? ¿Los medios de comunicación? ¿Las revistas tipo Cosmopolitan? Poca cosa.

Los adolescentes están llenos de estímulos que normalizan su sexualidad: ¡que típico es en las películas de comedia que sean pillados manos en la masa…! Produciendo efectos como tener más confianza y libertad de poder hablar de sus prácticas sexuales con sus iguales. Esto por ejemplo ya nos da un detalle interesante, los chicos hablan de cómo se masturban, las chicas no ¡que horror! Es motivo de vergüenza y tabú confesar que te das placer a tí misma. En las chicas, nuestra feminidad pasa por el NO expresar abiertamente las veces que nos hemos masturbado, lo que nos excita o nuestras fantasías, porque “tiene una relación inversamente proporcional al grado de decencia de una mujer”.

En la escuela nos hablan sobre la sexualidad femenina como si fueramos meros aparatos reproductivos: los ovarios, el útero, el ciclo menstrual… ¿y el clítoris? Se señala como una mera protuberancia sin explicar en realidad toda su extensión, toda su fisionomía, todo lo que somos.

Tanto hombres como mujeres aprendemos sobre el sexo a través de algunas charlas torpes con padres y madres, que no saben explicar y se ven avergonzados por hablar de placer, y, sobre todo, de lo que nos transmiten los medios. ¡Cuanto daño hace el porno en esto! Una visión totalmente masculina en donde la sexualidad femenina apenas existe, que es un objeto para el disfrute del hombre (no entro a desarrollar todo esto porque daría para mucho más)

Autoestimularse tendría que verse como algo natural, tanto para hombres como para mujeres (basta ya de hablar de patologías o de que tu hombre no te satisface), es una manera de conocerse mejor a todos los niveles, físico y emocional, para luego poder compartir y disfrutar mas plenamente de las relaciones sexuales compartidas y de mi propia sexualidad.

Pero no ocurre así. Toda la mala información que hemos recibido sobre la sexualidad y concretamente sobre el tema del autoplacer femenino hace que experimentemos unos intensos sentimientos de culpa entre otras emociones, que consiguen bloquear el deseo sexual, y nos impiden centrarnos en las sensaciones agradables. El mensaje que nos llega es que la posibilidad de experimentar con nuestro propio cuerpo, es raro y está mal.

Orgasmo femenino es Feminismo

Y con todo esto presente, y mucho más, que seguro que se me escapa, me paro frente a unas jornadas en donde todo está centrado en el placer, fisionomía y características del orgasmo femenino ¡ya era hora!. Es por esto que cuando vi este taller del orgasmo femenino, enseguida me vino la palabra feminismo a la mente. Se trata de empoderarnos, de rebelarnos en contra de todo lo impuesto y lo que nos han grabado a fuego, de deconstruir todas estas cuestiones y muchísimas más, de conocernos, de aceptarnos como somos, de amarnos.

Este sábado nos encontramos 17 mujeres con ganas de cambiar, de experimentarnos y conocernos a otros niveles. Durante 8 interesantísimas horas pudimos descubrir juntas, de poco en poco, cada aspecto de nuestra sexualidad.
El taller lo imparte Marina Castro, psicóloga especializada en sexología y terapia de pareja, una grandísima profesional que lo explica todo de forma amena y bastante natural, acompañándonos en todo momento con cualquier duda. Participa también durante una hora Laura Pastor, fisioterapeuta especializada en el suelo pélvico que también nos enseñó algunos ejercicios muy útiles.

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El programa, objetivos y demás pueden verlo en la web del IESP  ¡Hay una nueva edición en enero!

Con este artículo me gustaría expresar lo importante que son estos movimientos para empezar a cambiar poco a poco mentalidades y formas de vivir la sociedad actual, desde una perspectiva más sana, más inclusiva, más feminista, y romper así con moldes impuestos (y autoimpuestos). Pienso que sería una maravillosa oportunidad para cualquier mujer que quiera empoderarse, amarse a expensas de lo que otros digan y sobretodo disfrutar :)

Para conocer más, Marina Castro dio una interesante entrevista sobre el taller.

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