El “tone policing” y la gestión de conflictos

Existe en inglés un término que define un obstáculo en la comunicación (sobre todo por diferencias de privilegios) a la hora de tratar un tema. Este término no tiene una definición exacta al español y buscando las traducciones posibles vendría siendo algo así como (sacado de wordreference.com)

  • Tone: tono
  • Policing: vigilancia policial, patrullaje

Por lo que sería la vigilancia (quizás en actitud policial) del tono de la discusión/conversación en lugar de centrarse en el contenido del mensaje en sí.

En esferas activistas es frecuente, ya que desde una posición de privilegio se utiliza esta estrategia silenciadora para mantener la opresión de una persona que expresa una queja relativa a su situación. En everydayfeminism lo definen como:

El “tone policing” se centra en la emoción detrás del mensaje en lugar del mensaje en sí mismo, y puedes llegar a pensar que estás ayudando haciendo así la conversación más “cómoda”

No voy a centrarme en toda la repercusión que desde el feminismo puede tener, sino que aprovecharé este término para debatir acerca de cómo a través del tone policing perjudicamos la comunicación y resolución de un conflicto.

Un conflicto es una oposición o desacuerdo entre personas (o cosas). El tone policing cuando existe un conflicto, se refleja en el momento en que una persona (quizás por sentirse herida o atacada por los argumentos expuestos) se centra en la reacción emocional o la forma de expresar el contenido del conflicto más que en lo que se denuncia con el mensaje. Y es así como algunas veces una conversación sobre un tema se deriva a otros aspectos que dificultan aún más la resolución del conflicto, provocando incluso una mayor discusión por contra-argumentos como: “cómo te pones” “no me hables así” “relájate” “me estás atacando” “me parece injusto cómo te estás poniendo”, etc.

Las emociones son innatas en el ser humano, la carga emocional en un conflicto es inevitable, son cosas que nos mueven, que nos provocan algo (usualmente malestar) por lo que es algo que también deberían estar sobre la mesa si hablamos de comunicación para entender qué pasa, de qué forma, de qué está compuesto el conflicto, cuáles son las visiones de cada parte… etc.

Pero con este tipo de estrategias se puede llegar a entrar en dinámicas que no valen para la resolución del tema en conflicto, no se llega a acuerdos, no hay un objetivo de llegar a un mismo sitio, sino que puede ser que ocurra que nos abanderamos en la defensa de nuestro ego perdiendo de vista el objetivo de resolver una diferencia.

Un ejemplo de esto: se pacta una serie de tareas en un grupo de convivencia, alguien repetidamente no hace o hace a medias la tarea en los turnos que le toca. Cuando se le señala esto, se enfada y recrimina que no son las formas de decir las cosas centrando el debate en esta injusticia en lugar del contenido que llevó al comentario y lo que hubo detrás (se desplaza y silencia el tema de discusión). En este proceso no hay un reconocimiento ni responsabilización de las consecuencias de tus actos (o no actos), que era el tema central, sino un nuevo papel de “víctima” en cuanto a ofensa por el tono con el que se ha dicho.

Entonces ¿cómo hacemos?

En una comunicación de conflictos exitosa a veces es necesario tener en cuenta las necesidades y las emociones que nos está provocando determinada situación, pero siempre sin eludir y desplazar el tema que te ha provocado esas emociones, sin eludir ni desplazar las propias responsabilidades en ese tema en cuestión, como digo a veces “lo que tu pones de tu puchero a este caldo” y reconocernos los errores, interpretaciones o heridas emocionales es algo importante para la resolución del conflicto

Si en lugar de eso usamos el “Tone policing” difícilmente podríamos resolver algo.

Sun tzu, en su libro el arte de la guerra proclama “no hay mejor defensa que un buen ataque”, y lamentablemente muchas veces vamos a gestionar conflictos desde esta visión, defendiéndonos con más argumentos, ya sea otras cosas que si has hecho o ya sea atacando directamente a la otra persona por la forma en la que se expresa. Así no se llega a ningún lado

Para que las emociones no sean un arma, y a la vez se puedan tener en cuenta, en nuestro taller de comunicación no violenta y asertividad a menudo comentamos la técnica del desplazamiento asertivo, es decir, reconociendo que un argumento te ha provocado una emoción intensa, no es el mejor momento para ponerse de acuerdo ni hablar nada (al estar secuestradxs por una emoción), por lo que muchas veces un desplazamiento momentáneo es útil para que haya calma y retomar el tema en un futuro relativamente próximo, y así resolver el conflicto .

Pero como ya comenté para que esto sea útil es totalmente necesario que haya una visión hacia dentro, y darnos cuenta de qué estamos poniendo nosotrxs y qué está poniendo la otra persona para que se haya provocado esta situación.

En un comic de Robot Hugs, se explica bastante bien y con más detalles cómo el tone policing protege el privilegio y silencia personas heridas, puedes verlo en este enlace

One Response to El “tone policing” y la gestión de conflictos

  1. […] Presentar un conflicto da nervios, y esto puede hacer que la forma en la que lo digamos sea un poco más agresiva de lo que pretendamos (¡la adrenalina nos corre por el cuerpo!). La diferencia entre una buena comunicación y una mala comunicación es determinante en el resultado del conflicto. Aunque tengamos nervios o ansiedad podemos utilizar palabras que lleven a una explicitación con vistas a una resolución y no un lenguaje que nos ponga en pie de guerra y a discutir por discutir. Aunque también sería ideal vigilar con el fenómeno del “tone policing”. […]

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