La (falta de) empatía médica

Como quizás mucha gente que me ha visto en consulta ya sepa, me encanta viajar. Es un placer que descubrí al salir de Tenerife y empezar a vivir en Barcelona ¡en dos horas en coche podías estar en un país diferente! ¡Todo era posible!. El dilema me surge cuando en explorando mi curiosidad por otros países me veo en la obligación de empezar a ponerme vacunas.

Les voy a confesar algo, tengo miedo a las agujas.

La belenofobia es el miedo intenso, incontrolable e irracional (como se definen muchísimas fobias) hacia las agujas y otros objetos que puedan causar heridas punzantes con sangre como alfileres, cuchillos, navajas, jeringas, ramas, etc. e incluso en mi caso han llegado a ser lápices de mina. Este miedo no se produce solo en el momento de exponerte al objeto en cuestión, sino en todo lo relacionado con éste (el centro médico por ejemplo, la consulta del especialista e incluso en mi caso, cada vez que sale en alguna serie, ¡incluso de dibujos!) Esta fobia tiene muchísimos matices, puede aparecer junto con una hemofobia (miedo a la sangre), traumatofobia (miedo a las heridas) e incluso concretarse en una tripanofobia (miedo a las inyecciones).

Hoy me ha tocado otra visita al centro de atención al viajero en las unidades médicas de prevención, y aunque ya sabía que me tocaba venir desde hace más de un mes, el miedo me tocó la espalda y me dijo “hola, estoy aquí de nuevo”

No hablaré aquí de cómo afrontar estas situaciones, hay diversas formas de acompañarnos tanto en la anticipación, como en los momentos de exposición en sí que pueden ayudarnos a pasar la experiencia y acompañarnos en nuestro miedo y ansiedad. Cada persona tiene sus recursos y “truquitos” que harán que “sobrevivamos” a este momento (si no es así recomendaría que consultases con algún profesional para poder descubrir tus estrategias y formas de acompañarte), yo puse en práctica los míos y aquí estoy, horas después escribiendo :).

De lo que quiero hablar aquí es del cuidado y atención psicológica que a veces se recibe en estos momentos por parte de les profesionales sanitarios al mando.

La falta de empatía emocional

Haciendo una búsqueda por internet encuentro que se estima que el 10% de la población mundial sufre en algún grado de belenofobia, trypanophobia o tripanofobia y que de las personas que padece alguna fobia el 15% lo es a las agujas siendo por ello la 4ª fobia más frecuente en el mundo. Por lo que se puede entender que en las consultas e intervenciones médicas deben aparecer muchos casos de personas con ansiedad y miedo, entonces ¿por qué muchas veces tienen una falta tremenda de empatía y de comprensión?

Ahora hablo de mi experiencia, durante todos estos años han sido las incontables ocasiones en las que he tenido que ir al médico, a vacunarme, a hacerme análisis de sangre y diversas pruebas. En todo momento intento comentar que lo paso bastante mal, que me tumben (por si me mareo) y varias cosas que he ido aprendiendo de mí misma en estas situaciones para que estén al tanto y me puedan acompañar si pasa algo. El día que tengo suerte es cuando me encuentro con alguien que comprende, me acompaña y me apoya en la superación, por ejemplo, a respirar, pero en muchas otras ocasiones me he encontrado con comentarios fatídicos de infantilización e invisibilización de mi malestar y situación, que más que relajarme me intensifican el malestar que ya traigo conmigo. Comentarios tipo “No te pongas así”, “pero si esto no es nada” son un ejemplo de esto, y sobretodo el que más me duele y consigue que hasta sienta vergüenza (esa emoción social tan presente en todas las personas!) es cuando hacen alusión a los tatuajes que tengo “Y eso como te lo has hecho, ¿con un pincel?” “Pero si tienes tatuajes como te vas a poner así!”

blablabla

 

 

 

 

 

 

 

 

No tengo ni idea de dermatología, capas de la piel y demás, pero si se que los utensilios son diferentes, el contexto es totalmente otro, la sensación física de un tatuaje y un pinchazo no tienen nada que ver… así que un mensaje para todas estas personas: “no es lo mismo

Es lo único que atino a decir en estos momentos (ya me gustaría tener un discurso más preparado pero recuerden, estoy en toda la exposición hacia estímulos que incrementan miedo, una consulta médica, un personal sanitario…), y tampoco sería la solución, ya que entraría en una dinámica de tener que estarme defendiendo y justificando de por qué me siento así, por qué tengo miedo, por qué hago lo que hago… en lugar de obtener comprensión lo que obtengo es un juicio en donde tengo que ser mi abogada defensora… y esto no es cuidar ni atender.

Como ocurre muchas veces con las fobias, escuchamos muchas veces decir que nuestro miedo es irracional, despojando de sentido y validez a toda nuestra emoción y síntomas del miedo, este tipo de afrontamiento de los miedos intensos ya de por sí es una primera aproximación totalmente desprovista de cuidados. En la charla sobre “Cuidados y gestión emocional en nuestra red afectiva” que realizamos en Indàgora lo decimos claramenteTodo lo que invisibilice o invalide la emoción no es cuidado”

  • Emitir juicios acerca de por qué lleva piercings, tatuajes o lo que sea no es cuidados
  • Decir que deje de llorar o que no se ponga así porque si no no pueden proceder no es cuidado
  • Racionalizar de que “solo es una sensación física y ya” (olvidándose de todo el componente psicológico) no es cuidado
  • Decir que hasta los niños se portan mejor que tu, definitivamente no es cuidado (es humillación)

Cada vez que tengo que encontrarme con personal médico, de enfermería o auxiliares que me tratan de esta forma me siento agredida, y duele mucho que en un momento de tan notoria vulnerabilidad, la humanidad se pierda.

El doctor Carlos Tajer,  cardiólogo y experto en metodología de la investigación, describió una forma de agresiones médicas y malas práxis en consulta, que terminó denominando “El médico lenguaraz”, o como se puede conocer coloquialmente como un “opinólogo”, produciendo que unas palabras a priori livianas, se conviertan en pesadas cargas para quien las recibe:

Creo sinceramente que los médicos no asumimos lo pesadas que pueden resonar nuestras palabras. […] Así como una palabra cálida puede demostrar simpatía y ayudar, los efectos adversos de la palabra médica pueden ser terribles.”

Así que con este artículo de opinión y reflexión, me gustaría transmitir un mensaje a todas estas personas que trabajan con vulnerabilidades de las personas: El paternalismo psicologicista, los juicios gratuitos, los comentarios “amiguistas” para intentar quitar peso emocional a la situación, opiniones no empáticas desde alguien que no tiene este malestar… no nos ayudan ni nos acompañan, al contrario, pueden hacer que el miedo aumente y se intensifique y que la próxima vez que tengamos que ir a una consulta, lo hagamos anticipando más miedo ya que nuestra experiencia nos dice que, a parte del miedo en sí que ya traemos, nos pueden hacer daño de muchas otras formas.

2 Responses to La (falta de) empatía médica

  1. Buenas Noches Beatriz, me encanta leer un artículo tan acertado. Me siento muy identificada por haver vivido esas situaciones. A parte yo también me siento impotente cuando voy con mi peque y me mareo yo de ver lo que le hacen a ella. El comentario qye te ridiculiza todavia te hace sentir peor. ( viene con la hija y se marea la madre, pues vaya, ufffffff). Lo del tatuaje me ha dado un poco de esperanza, ya q tengo muchas ganas de hacerme uno y no me atrevo ¿es cierto q no es lo mismo?

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    • Gracias por tus palabras Lourdes! la verdad es que es una situación muy incómoda cuando sentimos ese juicio hacia nuestro malestar, o nuestra forma de reaccionar… ¡Muchísimo ánimo!
      Con respecto a la máquina que tatúa, no es para nada igual, piensa que una jeringuilla atraviesa la piel y llega a la vena, el tatuaje pasa algunas capas de piel pero es muchísimo más superficial que una jeringuilla. La sensación es más de “quemado” de la piel y el dolor es similar a una máquina de depilar (no se si la has usado pero es la referencia que tengo jejejeje)
      Un abrazo!

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