La profecía autocumplida

O cómo hacer que ocurra lo que temes que ocurra

“En el periódico de hoy, su horóscopo le advierte (y también aproximadamente a 300 millones más que nacieron bajo el mismo signo del Zodíaco) que usted puede tener un accidente. En efecto, usted tiene una ccidente. Por tanto, ¿Será verdad que la astrología tiene gato encerrado?

¿Habría tenido el accidente si no hubiese leído el horóscopo? ¿Está realmente convencido de que la astrología es una patraña? Naturalmente, esto no puede explicares a posteriori.

Resulta interesante la idea del filósofo Karl Popper según la cual -simplificando mucho- La horrenda profecía el oráculo a Edipo se cumplió precisamente porque Edipo la conocía y quería evitarla. Y, al querer escapar de ella, la llevó a su cumplimiento.

Si es así, tendríamos otro efecto de la evitación, es decir, la capacidad de atraer, en determinadas circunstancias, lo que se pretende evitar. ¿Qué circunstancias son estas?

Primero, una predicción en el sentido amplio: cualquier expectacion, temor, convicción o simple sospecha de que las cosas evolucionarán en un sentido y no en otro. Hay que añadir que dicha expectación puede desencadenarse desde fuera, por ejemplo, por personas ajenas, o por algún convencimiento interno.

Segundo, la expectación no debe verse como tal, sino como realidad inminente contra la que hay que tomar medidas para evitarla.

Tercero, la sospecha es más convincente cuanto más personas la compartan o cuanto menos contradiga otras sospechas que los acontecimientos han demostrado.

Así, por ejemplo, basta la sospecha -con o sin fundamento, no tiene importancia- de que los otros cuchichean o se burlan en secreto de uno. Ante este hecho, el sentido común sugiere no fiarse de los oros. Y como, naturalmente, esto sucede tras un tenue velo de disimulo, se aconseja afinar la atención y considerar incluso los indicios más insignificantes. Solo hay que esperar un poco y pronto se los sorprende cuchicheando y disimulando sus risas, guiñando el ojo e intercambiando signos conspiradores. La profecía se ha cumplido.

De todos modos, este mecanismo funciona sin fallos si usted no ajusta las cuentas con la contribución que haya aportado al caso. […] Una vez que el mecanismo se ha puesto en marcha, ya no se puede saber qué fue lo primero: si su conducta desconfiada provocó las risas o si las risas le hicieron desconfiado.

Las profecías autocumplidas crean una determinada realida casi mágica, y de ahí su importancia para nuestro tema. No solo ocupan un lugar fijo de preferencia en el repertorio del aspirante a amargarse la vida, sino también en ámbitos sociales de más envergadura. Si, por ejemlo, se impide a una minoría el acceso a ciertas fuentes de ingresos (pongamos, a la agricultura o a un oficio manual), porque, en opinión de la mayoría es gente holgazana, codiciosa o sobretodo, no integrada, entonces se les obliga a dedicares a ropavejeros, contrabandistas, prestamistas y otras ocupaciones parecidas, lo que, naturalmente, confirma la opinión desdeñosa de la mayoría. Cuanto más señales de Stop ponga la policía, más trasngresores habrá del código de circulación, lo que obliga a poner más señales de Stop. Cuanto más se siente un país amenazado por el país vecino, más aumenta su potencial bélico, y el país vecino, a su vez, considerará necesario armarse más. El estallido de la guerra (que ya se espera) es solo cuestión de tiempo. Si la tasa de impuestos de un país es muy alta, para compensar así los fraudes de los contribuyentes que, naturalmente, ya se supone de antemano que no van a ser honrados, más ocasión tienen ls ciudadanos honestos de hacer trampa. Si un número suficiente de personas cree que una mercancía va a escasear o a aumentar de precio (tanto si es verdad como si no lo es), se producirán compras de acaparamiento, y la mercancía escaseará o aumentará de precio.

La profecía de un suceso lleva al suceso de la profecía. La única condición es que uno se profetice o se deje profetizar y luego lo consiere un hecho inminente, con consistencia propia, independiente de uno mismo. De este modo se llega exactamente donde no se quería llegar.”

Fuente: El arte de amargarse la vida. Paul Watzlawick.

Con este capítulo del libro de Paul Watzlawick introduzco un concepto que está muy a la orden del día en nuestras vidas, pero que muchas veces no sabemos identificar, analizar y responder adecuadamente, ya que su carácter automático hace que sea una herramienta al uso cotidiano, con la que no nos damos cuenta de que nos estamos haciendo daño.

El concepto de Robert K. Merton de profecía que se autorrealiza deriva del teorema de Thomas, que dice que:

Si una situación es definida como real, esa situación tiene efectos reales (if men define situations as real, they are real in their consequences.)

En otras palabras, la gente no reacciona simplemente a cómo son las situaciones, sino también a la manera en que perciben tales situaciones, y al significado que le dan. Por tanto, su comportamiento está determinado en parte por su percepción y en parte por el significado que atribuyen a las situaciones en las que se encuentran (en función de su experiencia, construcción personal, creencias…), más que a las mismas situaciones objetivamente. Una vez que una persona se convence a sí misma de que una situación tiene un cierto significado, y al margen de que realmente lo tenga o no, adecuará su conducta a esa percepción, con consecuencias en el mundo real. Y ya tenemos servido este ciclo, el pez que se muerde la cola.

A esta profecía autocumplida, va de la mano con el efecto Pigmalión, usado cuando las creencias y expectativas que otros tienen sobre mí, afectan a mi comportamiento generando conductas que confirme lo que se espera que hagamos. El ser humano, en situaciones sociales utiliza a sus interlocutores como espejo, para confirmar entre muchas cosas la identidad y el sentido de pertenencia, cuando esta imagen que te devuelve el espejo de los demás está modificada por las creencias, y las anticipaciones a éstas, se produce este círculo vicioso.

profecia-autocumplida-pigmalion

Las profecías tienden a cumplirse porque existe una fuerte creencia que las impulsa y actuamos inconscientemente haciendo que la expectativa se vuelva realidad. Pensemos en alguien: pareja, amigo, familiar (generalmente gente importante para nosotros, referentes válidos), o nosotros mismos al que se lo “etiqueta” como problemático, lento, aburrido o como, trabajador, responsable, el mejor para hacer algo. La forma en que nos comportamos en ambos casos es totalmente diferente y está condicionada por la etiqueta, por tanto, una simple creencia nos predispone para funcionar de manera exitosa o para limitarnos frente a determinadas realidades.

Y esto no se limita al comportamiento, se extiende también a lo que decimos o nos dicen. Frases como: “nunca vas a conseguirlo”, “este trabajo no es para ti” o “puedes lograr lo que te propongas” tienen que ver con estas expectativas, a parte del efecto que generaría esta autocrítica. No esperamos lo mismo de una persona a la que consideramos un inútil que de una persona que creemos muy inteligente. Y lo extraordinario es que al ser tratados de un modo o de otro, respondemos (involuntariamente y automático) confirmando la creencia.

Múltiples sucesos de nuestra vida ocurren porque, consciente o inconscientemente, estamos respondiendo a lo que se espera que hagamos. Cuántas veces estamos convencidos que todo va a salir mal, que esa cita será un desastre, que no vamos a conseguir el trabajo porque existe alguien más capacitado o más joven y bajamos los brazos o ni lo intentamos movidos por el miedo al fracaso. Es entonces cuando finalmente todo sale mal, (la cita fue un desastre o no conseguimos el trabajo) que la profecía se cumple cuando escucho a esa voz en mi cabeza diciéndome: -“ ¿Viste que no podías?”- O a alguien cercano que dice el típico: -“te lo dije”-.

¿Cómo podemos evitar caer en esta auto-trampa? Todo comenzará con el análisis de nuestros propios pensamientos automáticos, el darnos cuenta de cómo y qué ocurre y la búsqueda de alternativas posibles para evitar mordernos la cola, esto es:

  1. PRESTE ATENCIÓN- No podemos ver lo que no sabemos que existe. Cuando quiera hacer algo y piense que le va a salir mal o se ponga obstáculos ¡Alerta de profecía en puerta!
  2. CUIDE LOS PENSAMIENTOS – cree un clima emocional más cálido alrededor de aquellos que le importan, ¡empezando por uno mismo! ¿Qué nos decimos? ¿Qué mensajes nos dicen los demás? ¿En qué estado emocional me estoy diciendo esto? ¿Es real?
  3. EXPRESE LA CREENCIA- Siempre que haya un porque en la oración, detrás viene una creencia, encuentre que creencias lo limitan y será más fácil analizarlas.
  4. BUSQUE UNA CONTRA REFERENCIA – Una creencia se cambia si recibo una referencia que la desafíe y demuestre lo contrario. Para esto es necesario buscar en mi o en otros, cuándo esto no fue verdad, hay que buscar la excepción a la regla.
  5. OPORTUNIDAD DE RESPUESTA: Permítase más oportunidades para actuar de una nueva manera, si no actuamos de forma distinta no tendremos resultados diferentes. Tenga la expectativa de que se va cumplir.
  6. FEEDBACK: Refuerce su propia conducta y esté atento al refuerzo positivo que proviene de otras personas, si se generan nuevas creencias, si no ocurre esta profecía, si cambia el concepto de “etiqueta”…
  7. GENERE UN NUEVO MAPA – ¿En qué otra cosa le gustaría creer? Y comience a realizar pasos de acción que generen un nuevo ciclo de experiencias para reforzar la nueva creencia.

Con esto se pretende tomar más las riendas de nuestra persona, de nuestro presente, de lo que nos ocurre. Esta conciencia de las profecías, a favor o en contra, nos deriva a soluciones diferentes que pueden mejorar nuestra percepción de nuestra realidad, o darle otro significado a los problemas que nos acontecen. ¡Pero primero hay que saber detectarlas!

4 Responses to La profecía autocumplida

  1. Rosendo says:

    El proceso de la razón crea una situación. Más lo que procede de la conciencia y contacto más allá de la mente es la profecía, que es dada para que no se cumpla. Una causa universal es la que da a la conciencia la intuición y advierte, un suceso para evitar un dolor a él ser o seres y evite ese origen negativo de actitud que originara ese acontecimiento. gracias

    Responder

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