Necesidad o deseo. La utopía de la felicidad

Últimamente me veo en terapia hablando acerca de todo lo que necesitamos para ser feliz o sentirnos plenxs, y de lo que se trata esto son las aspiraciones y deseos de una vida ideal, toda esa imagen creada de la perfección que queremos conseguir. Lo que me surgen muchísimas preguntas: ¿Es necesario llegar a obtener TODO lo que deseamos? ¿Deseamos todo lo que necesitamos? ¿Podríamos contentarnos con cubrir nuestras necesidades y algunos anhelos? ¿Por qué no suelen conformarnos las pequeñas cosas y necesitamos mucho más? ¿Cuándo es suficiente?

Philip Kotler define las necesidades como “una sensación de carencia de algo, un estado fisiológico o psicológico”. Esta definición implica que las necesidades no son solo comer, respirar, dormir, beber agua o tener sexo, sino que tienen mucho de subjetivo, tienen una implicación psicológica. Con esto, se crea una sensación de carencia, que muchas veces es tan difícil de definir y satisfacer.

Abrahan Maslow, el creador de la psicología humanista nos habla desde su teoría de la autorealización no solo de estas necesidades físicas, sino de otras necesidades como son la seguridad, el afecto, la pertenencia que también nos llevan a la acción. Este autor afirma que la persona busca, a lo largo de toda su vida, nuevas satisfacciones para sus necesidades no satisfechas, es decir, que nuestro comportamiento está guiado por la satisfacción de las necesidades que caracterizan a todo ser humano.

Las necesidades se convierten en deseos cuando se dirigen a objetos específicos que podrían satisfacerlos. El deseo es la forma concreta en la que queremos resolver esta necesidad, esto es, ante la misma necesidad de alimentarse, alguien puede escoger hacerlo con una pizza y otra persona puede desear en cambio una ensalada.

El deseo se da cuando el individuo ya manifiesta la manera concreta como quiere resolver su necesidad. Cuando expresa que ante la necesidad de alimentarse desea una hamburguesa.

Manel Villegas en su libro “El error de Prometeo” nos hace una reflexión acerca de cómo estos dos términos pueden afectarnos a nivel psicológico:

“El deseo parte de la conciencia de carencia: ahí fuera existe algo que yo no tengo y que puedo poseer. La necesidad se transforma en deseo, el déficit en carencia. La necesidad puede satisfacerse y cesa en su activación. El deseo no puede nunca satisfacerse por completo y, en consecuencia, no cesa nunca en su activación. La razón de esta dinámica aparentemente contradictoria radica en el hecho de que en el momento en que se consigue el objeto de deseo éste se destruye o consume, por lo que de nuevo surge la carencia: el objeto consumido ya no existe y es preciso buscar otro.

El deseo constituye de este modo una especie de perversión de la necesidad. […] A la satisfacción del deseo le sucede el hastío. Esto se produce en todos los campos del consumo: el vestido, la comida, los viajes, las relaciones amorosas, las diversiones. Y en esa dinámica radica la razón de por ejemplo las adicciones (compras, sexo, sustancias, etc.), que no satisfacen nunca plena o definitivamente y por ello inducen al consumo continuo.”

Me paro a reflexionar de que solemos estar buscando y deseando más y más: las mejores experiencias, el viaje perfecto, más y más ropa, estar siempre activxs, la máxima expresión del amor romántico, un grupo cada vez más grande de amigxs… A este deseo le sucede el hastío, y en este esfuerzo por obtener nunca nos va a parecer suficiente lo que tenemos, porque si miramos hacia arriba (en una escalera imaginaria de todo lo que podríamos tener/conseguir) siempre vamos a querer más y nunca vamos a sentirnos felices con las cosas que ya tenemos.

Vivimos como eternxs inconformistas y pensando siempre en lo que no tengo y quiero tener (aunque tengamos delante algo que hayamos querido y conseguido justo en ese momento)

¿Qué necesito?

¿Cuánto de esto necesito?

¿De verdad es mejor tener la mayor calidad/cantidad/experiencias?

O podríamos pararnos a ver si lo que tenemos cubren nuestras necesidades, llena en parte nuestro vacío y ya nos hace feliz?

 

2 Responses to Necesidad o deseo. La utopía de la felicidad

  1. Aurea Román Ruiz says:

    Es muy cierto, que como seres humanos necesitamos no solo comer,dormir,beber,sexo; sin embargo sobre todo necesitamos afecto de los padres y esto incluye disciplina con afecto,enseñanzas de normas de convivencia con afecto, aprendizaje escolar con afecto, etc. Sin embargo desde hace algunos años, se ha proliferado una gran plaga en la mayoría de hogares a nivel mundial, des obligación de afectos de padres a hijos y bise-versa que daña literalmente la relación de familia y comunicación.
    Si siempre hablamos y comentamos de los males del ser humano éste sería el mayor.
    Existen formas de erradicarlo de la vida de los seres humanos, si pero no se logrará si los hijos crecen sin afecto y ellos brindan lo mismo a sus hijos y los hijos a sus hijos constantes divorcios, hijos bastardos fuera del matrimonio por promiscuidad o abuso sexual (hijos no deseados)

    Responder
    • Estoy de acuerdo en que hay que dar un tipo de afecto con conciencia entre padres e hijos, a esto me refiero ni tener una ausencia de afecto (cambiando por un estilo autoritario y frio que trae problemas) ni tampoco una sobreprotección que te enseña a tenerle miedo a mundo u otras cosas.
      En este artículo profundizo un poco más acerca de la educación emocional que empieza a impartirse en las escuelas, espero que te guste :)

      http://beatrizcerezo.com/una-asignatura-llamada-empatia/

      ¡Gracias por comentar!

      Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Scroll to Top