Parejas “a la carta”, pero de comida tradicional

Ayer en la librería Alibri, Manel Villegas y Pilar Mallor presentaban su nuevo libro: “Parejas a la carta, las relaciones amorosas en la sociedad posmoderna”. Se trata de una exposición de todos los conocimientos adquiridos en la práctica profesional de estas dos grandes psicólogxs, concretamente en el ámbito de la terapia de pareja y todo lo que rodea a esta unión, tanto a nivel individual de las personas que la componen, social, como a nivel histórico en la concepción del matrimonio.

La Sinopsis de este libro ya nos indica que parece un material jugoso para darle vueltas a los diferentes conceptos de pareja, y cuestionarnos y de-construir muchos mandatos impuestos para poder plantearnos otras formas de vivir las relaciones de forma más sana y coherente con nuestras necesidades/estilos:

Este libro va dirigido a quienes se plantean con perplejidad el sentido de la vida en pareja. Aspira a servirles de mapa para que consigan situarse en él con mayor conocimiento de causa, en función de sus propias elecciones y con la convicción de que la vida en pareja será el resultado de lo que las personas que la componen decidan que sea.

Hasta hace relativamente poco tiempo, las parejas se constituían siguiendo un guión preestablecido, que se ajustaba a conceptos, regulaciones y hasta rituales socialmente determinados, de modo que quien contraía matrimonio, sabía exactamente qué pasos debía seguir y a dónde le llevarían, al igual que el menú de un restaurante establece y limita la clase y secuencia de los platos que se sirven, sin más posibilidad de elección.

Sin embargo, en la situación actual de inestabilidad social y personal, los cambios de criterio moral, la laxitud en los compromisos y el centramiento en los objetivos egoístas y hedonistas a corto plazo han introducido nuevas variables y preferencias personales a la hora de concebir y establecer los vínculos conyugales. Así, los contrayentes ya no se ajustan a los parámetros predeterminados por el “menú” religioso o social para formar una pareja esponsal, si no que escogen “a la carta” tanto los ingredientes como los componentes de la misma, de acuerdo con la modalidad conceptual y vivencial de pareja que quieran constituir.

Como quien ve fotos de comida teniendo hambre, fui a esta presentación a empaparme de los conocimientos de quien una vez fue mi profesor de máster, y del que aún sigo aprendiendo sobre el desarrollo moral con sus otros libros. Y así fue, un debate muy interesante y sabroso, con cuestiones importantes a la hora de intervenir con una pareja en conflicto, entendiendo las crisis relacionales como déficits individuales en suma, entre otras cosas.

El debate fue encaminándose hacia la construcción y presión social, y cómo nos vamos adaptando a nuevas demandas y necesidades, “¡Bien!” – pensé – “Llega lo postmoderno“, pero no llegó a avanzar tanto para salirse de las cuestiones tradicionales, echémosle la culpa al tiempo.

En la firma de libros me acerco más personalmente a Manel y Pilar y les pregunto si alguna vez han realizado terapia con parejas no monógamas. “No” responden, a lo que añade Manel “Eso directamente no se considera pareja“. Intento ir más allá, cambio pareja por “vínculos y relaciones” y hablo sobre tribus y comunidades (ya que una parte del debate se centró en entender la necesidad de monogamia como una estructura para poder criar a la descendencia) y más respuestas secas y negativas.

Bien, podemos entender que si hablamos de relaciones no monógamas quizás la etimología “par” se pueda disolver. Sobretodo si tenemos en mente que es una unión de pares en una estructura monógama.

La palabra “pareja” (conjunto de dos que tienen alguna relación entre sí ) viene del latín par, paris (igual).

Si hablamos de poliamor (jerárquico o no), y demás formas de no monogamia, estamos hablando de un “contrato de relación” que no establece la exclusividad en el otro par, pero eso no quita que existan un conjunto de “pares” que se van relacionando en un rizoma, como los metamores, o las dos (tres o el número que sea) personas con las que tengo una relación afectivo-sexual, con las que con cada una de ellas tengo una relación “a pares”. Excluyendo en este caso las triadas, (ya que es un compromiso a tres) podemos seguir hablando de relaciones de pareja aunque no sean monógamas.

Es cierto que muchas personas deciden no usar ese término por no identificarse con el concepto (como puede ser desde el anarquismo relacional) pero eso no exime de que las no monogamias siguen siendo tipos de uniones de dos (o más) personas con un compromiso, en donde se establecen una serie de acuerdos, en donde hay convivencia, éticas del cuidado, fidelidades, etc. Todo esto se considera relaciones, vínculos aunque no sea establecido como en la concepción tradicional, siguen siendo relaciones significativas en donde hay afecto, amor, vínculo sexual y/o afectivo, etc

Este libro ofrece una estructura y unos conceptos muy interesantes de aplicar en cómo nos relacionamos y establecemos vínculos afectivos, siempre que se tome desde la flexibilidad y siempre que se pueda adaptar al mundo de significados de cada cual, sin excluir a la no monogamia que también se considera una unión de personas con sus mochilas, dificultades, y crisis que quieren llegar a una mejor convivencia y entendimiento con la(s) otra(s) persona(s).

No he tenido la oportunidad de leerme el libro aún, pero ojeando muy por encima encuentro un apartado en donde se habla de “matrimonio y matríomonios“. Aquí se considera la opción de introducir elementos externos a la pareja y se dedica a hablar de parejas liberales y mundo swinger e incluyen el siguiente párrafo:

“Las formas de poligamia basadas en instituciones tradicional, legal o religiosamente establecidas, o las de poliamor, caracterizadas por acuerdos ética y libremente definidos por sus miembros (Easton y Hardy, 2013), que implican la vinculación amorosa con más de dos personas simultáneamente, no serán objeto de nuestra consideración, limitada expresa y explícitamente, en este libro, a las relaciones de pareja tal y como las hemos definido hasta el momento, como una vinculación amorosa comprometida entre dos personas”

Tampoco serán objeto de consideración explícita en este libro otro tipo de intercambios amorosos o sexuales que no impliquen la vinculación amorosa comprometida […]

Quien diga que en las relaciones no monógamas no hay compromiso ni vínculos amorosos no ha leído mucho sobre el tema.

Podría continuar, quizás ya haga una reseña del libro cuando tenga la oportunidad de leérmelo a fondo. Todo esto han sido las primeras impresiones tras el debate presentación de ayer.

Aunque el libro verse sobre parejas en una era posmoderna no tiene para nada en cuenta las nuevas y/o diferentes formas de vincularnos, las expresiones de amor que están saliendo de los esquemas impuestos, y estas otras formas de concebir la “pareja”. En lugar de hablar de amores líquidos como Zygmunt Bauman prefiere hablar de “parejas kleenex, de usar y tirarcontinuando con todas las etiquetas negativas que ayudan y apoyan el juicio y prejuicio de las formas de relacionarnos que salen de la normatividad.

Parece que  el mensaje que nos quiere decir es que las relaciones no monógamas son menos relaciones porque se salen del esquema, pues yo no le veo la posmodernidad, sino más de lo mismo.

Manel Villegas y Pilar Mallor en la presentación de su libro

Manel Villegas y Pilar Mallor en la presentación de su libro

2 Responses to Parejas “a la carta”, pero de comida tradicional

  1. Hola! Me ha gustado tu reseña. Yo pienso que querer hacer hoy en día un libro tratando este tema sin estudiar los vínculos que pueden llegar a existir en relaciones no monógamas, es como ver árboles sin querer ver el bosque. Por cierto creo que en el último parágrafo te falta un “no” delante de “monógamas”… O eso o no he entendido nada 😉 ¡Enhorabuena por tus posts, son interesantes!

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    • Muchas gracias Raul!!
      No me había fijado en la errata del final ¡Corregido! cierto que sin el “no” delante no se entiende nada jejejeje.
      Muy de acuerdo con eso de ver árboles sin ver el bosque, ¡Gracias por comentar! :)

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