Pensamiento excesivo sobre preocupaciones

La rumiación se considera una forma desadaptativa de autorreflexión, y en exceso sólo intensifica la angustia emocional y psicológica que ya sentimos.

Es natural pararse a reflexionar sobre las experiencias dolorosas o las preocupaciones diarias. Con ello esperamos llegar a un nuevo entendimiento que reduzca nuestra ansiedad y nos permita seguir adelante. Pero este proceso natural de auto-reflexión a menudo sale mal, y en lugar de obtener una liberación emocional, simplemente tocamos las mismas escenas angustiantes en nuestra cabeza una y otra vez, sintiendonos aún más tristes, enojados o agitados.

Antes de darnos cuenta nuestro estado de ánimo ya está en ruinas y las emociones se sienten más a flor de piel que nunca ya que la rumiación se considera una forma desadaptativa de autorreflexión, ya que no ofrece nuevas ideas y sólo intensifica la angustia emocional y psicológica que ya sentimos.

.rumiación

Muchos aconsejaran distraerte en el momento en el que te invadan, minimizarlos o no hacerles caso, pero eso no hará que la angustia o lo que producen este tipo de pensamientos desaparezca, simplemente estarás ignorando las señales de alarma que te manda el cuerpo. Pero también existe una técnica para aprender a manejar estos pensamientos rumiativos, “la hora de pensar”, llamada también por algunos autores “la hora rumiatoria”.

Básicamente se trata de plantear que cada día se dedique entre media hora y una hora a “rumiar” sus pensamientos negativos, osea, a pensar verdaderamente en estas preocupaciones recurrentes, utilizando para ello un lugar concreto y un momento fijo del día, (preferiblemente que no sea por la noche ni en la cama).

Durante el tiempo que dure esta rumiación se deberá anotar esos pensamientos o ideas negativas con la intención de posteriormente trabajarlas en consulta, o desidealizarlas cuando se esté en un momento más tranquilo y despreocupado. (Shaze plantea una variante, hacer un ritual con ellas de quemarlas)

Eso sí, durante el resto del día deben aplazarse los posibles pensamientos intrusivos hasta el momento acordado para la hora de pensar. Esta parte de la tarea suele ser la más difícil para el y a menudo debemos utilizar alguna estrategia adicional que ayude a parar y aplazar el pensamiento recurrente.

¿Te atreves a probar?

Fuente: http://psicopedia.org/917/pensamientos-obsesivos-los-peligros-de-la-rumiacion/

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