Hay libros que inspiran, y que ordenan y ponen palabras a discursos y pensamientos que te van surgiendo en la cabeza. El primer capítulo de “Neoliberalismo sexual, el mito de la libre elección” ha sido una lectura de estas de parar, y decir “uff, hay que ponerle mucha consciencia a esto

<<Decía la escritora Rebecca West que no había conseguido averiguar de forma precisa qué era el feminismo, pero añadía: “Solo sé que la gente me llama feminista cada vez que expreso sentimientos que me diferencian de un felpudo“. No es una malla aproximación al tema porque nos hace caer en la cuenta del estigma de la palabra “feminismo” y de dos actitudes que siguen teniendo vigencia frente a él, también entre la juventud: por un lado, su desconocimiento fuera de los círculos estrictamente feministas y, por otro, su continua descalificación – ¡A pesar del desconocimiento! – por parte de muchas personas que si lo conocieran mejor no dudarían en autocalificarse de feministas.

[…]

Esta mezcla de desconocimiento y descalificación no es nueva, aparece que ha acompañado siempre a las luchas de las mujeres por salir de la servidumbre y lograr los mismos derechos que los varones.

Digamos que la definición de feminista con la que el vulgo pretende malévolamente indicar algo extravagante indica la realización plena de la mujer en todas sus posibilidades, por lo que debiera llamarse humanismo

Clara Campoamor

Efectivamente, el feminismo es un humanismo, es la lucha pro el reconocimiento de las mujeres como sujetos humanos y sujetos de derechos, es y ha sido siempre la lucha por la igualdad entre los dos sexos. Y, sin embargo, buena parte de su mala prensa procede de que muchas personas asocian el feminismo con la lucha por la supremacía femenina, es decir, “con dar la vuelta a la tortilla“, y también con el odio a los varones […]

El feminismo como teoría es una teoría crítica de la sociedad. Una teoría que desmonta la visión establecida, patriarcal, de la realidad. Celia Amorós nos recuerda que la palabra “teoría” en griego significa “ver“, para subrayar el que es el fin de toda teoría: posibilitar una nueva visión, una nueva interpretación de la realidad. La teoría, pues, nos permite ver cosas que sin ella no vemos: el acceso al feminismo supone la adquisición de una nueva red conceptual, “unas gafas” que nos muestran una realidad ciertamente distinta de la que percibe la mayor parte de la gente. […]

El movimiento feminista se caracteriza, como todo movimiento social, por su gran diversidad. Ser un movimiento social y no un partido político es lo que le ha permitido funcionar de manera muy abierta y lograr unir bajo reivindicaciones muy generales a muchas mujeres que, desde otras perspectivas, pueden tener importantes discrepancias ideológicas. La necesidad de unión de toas las mujeres, la constitución de un Nosotras como sujeto político se deriva de la realidad de que, aunque sin duda la condición de mujeres interactúa con otras variables como la clase social, la etnia y la orientación sexual, entre otras, todas hemos sido excluidas de derechos por ser mujeres, toas compartimos una historia de opresión.

El feminismo es también una forma de entender y vivir la vida cotidiana. No es un tipo de práctica política de las que tienen lugar en la esfera pública y de las que es posible “pasar” en la esfera de lo privado, el feminismo implica también un proceso individual de cambio personal, de ajuste de cuentas con la tradición (“las cosas siempre han sido así y tú no las vas a cambiar”), la educación y las expectativas que la sociedad nos coloca. […]

Con el lema “Lo personal es político” se quiere expresar que las decisiones que toman las mujeres sobre sus vidas personales, como cargar con las responsabilidades domésticas, no son fruto de su libre elección y de sus negociaciones como pareja, sino de un sistema de poder, es decir, político, que no les deja más opción. […] Las mujeres que se enfrentan al lugar que el patriarcado les tiene asignado emprenden una revuelta interior y exterior que necesariamente tiene que afectar a todo el orden privado-doméstico, y llevarla a la práctica sin contradicciones no es fácil.

En nuestro país, la tasa de paro femenina duplica la masculina y las mujeres ganan una media de un 30% menos que los varones. Cada año son asesinadas unas sesenta mujeres, más de una muerta a la semana y los datos de mujeres que solicitan protección frente a sus ex-parejas son escalofriantes.

¿Por qué el rechazo de tantas a declararse feministas y por qué aunque lo sean no les gusta reconocerlo en público?

Se ha difundido entre las jóvenes una forma de comprensión de la realidad que, respecto a las cuestiones de género, no registra o interpreta coerentemente los datos negativos. Estos o no se perciben realmente o se atribuyen a factores no estructurales, como la escasa capacidad o preparación de algunas, el carácter demasiado dócil de las otras, los problemas de ese tipo de pareja, la adversidad, etc. con lo cual no se piensa en soluciones comunes sino solo en fracasos y victorias personales […]

La invisibilidad del sistema no es una característica nueva, la mayor parte de las mujeres de todos los tiempos y sociedades han negado ardientemente la existencia de una sociedad sexista […] Es normal y natural que los hijos lleven primero el apellido de su padre y en segundo lugar el de las madres, que los tuvieron en sus vientres nueve meses y los trajeron al mundo. La mayor parte de las mujeres ha negado y niega la existencia de la desigualdad y los conflictos que sin duda genera: sencillamente somos diferentes. […]

Hoy en día se admite sin mayores problemas la desigualdad que existió, pero antes, como en un pasado lejano y remoto. Sin embargo se carece de un conocimiento esencial: esa desigualdad ha ido cediendo por la lucha organizada de millones de mujeres, y solo para conseguir el derecho a voto se necesitó más de un siglo de lucha tenaz y continuada, No eran marcianos, eran hombres los que se resistían también tenazmente a que sus esposas, madres, hijas y hermanas pudieran estudiar, ser autónomas y votar. […]

Hoy, como ayer, uno de los principales problemas del feminismo continúa siendo el de hacer visible e injusta esta desigualdad para la mayor parte de la opinión pública. Y la tarea no es fácil, porque también se ve dificultada por la fuerte y continua reacción ideológica en contra del feminismo. […]

Esta ideología se difunde a través de la imposición de normas de comportamiento diferentes según el sexo y presenta la forma de una coacción porque difunde poderosas imágenes en torno a cuál es la identidad correcta, no desviada, de una chica y un chico. Las normas y las ideologías sexuales no son optativas, por ejemplo y en lo que hace al vestir: los chicos no llevan falda y punto. Claro que ellos esgrimirán que no quieren llevar falda, que no les gusta, que les parece incómoda, que pasan frío, que se les ve el calzoncillo. Es decir, que es una sociedad libre en que si no llevan falda es, qué casualidad, porque a ninguno le gusta. […]

En la actualidad las normas de la diferencia sexual no se difunden desde la ley, ni desde el estado ni desde la educación formal. Se forjan desde el mundo de la creación, en la música, los videoclips, el cine, las series o la publicidad, se difunden desde los medios de comunicación de masas y generan unas poderosas industrias que ofrecen un consumo diferenciado para chicas y chicos: basta con ir a una juguetería, juguetes domésticos y para ponerse sexis para las niñas y juguetes de acción y guerra para los niños.>>

Neoliberalismo Sexual, el mito de la libre elección. Ana de Miguel. Editorial Feminismos

Este libro está poniendo en palabras a muchos pensamientos que voy teniendo a lo largo de todos estos años, desde que descubrí este maravilloso concepto denominado Feminismo, y es que yo, como muchas otras mujeres, vivía adoctrinada y acostumbrada a que “esto es lo normal” sin cuestionarme realmente todas las opresiones (y también privilegios) en las que estaba viviendo.

Poco a poco este proceso de revisión personal y social está calando más y más hondo, dando lugar a formaciones específicas, club de lecturas feministas en mi lugar de trabajo y otras aportaciones para potenciar un trabajo personal hacia una identidad más coherente con quién somos y nuestro lugar en el mundo (y cómo queremos vivir la vida!)

Desde Indàgora realizamos un vídeo entrevista para el 8 de Marzo en donde le damos vueltas a estas y muchas más cuestiones, ¿Cuál es el papel de los feminismos hoy en día? ¿Por qué es importante? Relatos y visiones de diferentes personas que al ponerse estas gafas violetas no han podido volver a ser ciegas con lo que estaba sucediendo en el día a día.

Porque ya va siendo hora de ponerle voz a todo esto.

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