¿Qué habilidades son necesarias en el poliamor?

Esta pregunta forma parte de la entrevista en el programa de radio Sextulias, que me pareció súper interesante y por eso me interesa dedicarle una entrada entera a desglosarla.

Las habilidades y/o actitudes que se necesitan para una relación no monógama son las mismas que para tener una relación sana (ya sea sexo-afectiva, de amistad, relaciones familiares, relaciones laborales…). Me resulta curioso que al salirnos del paradigma monógamo nos planteemos que es un mundo totalmente diferente, en donde hay otras reglas de juego incompatibles con lo que veníamos haciendo hasta ahora. En realidad, la no monagamia se basa en las relaciones y los vínculos, al igual que la monogamia, por lo tanto las habilidades y actitudes que se necesitan para poder gestionar tus relaciones ¡pueden ser aplicables a cualquier relación!

A mi modo de entender las relaciones, creo que las habilidades/actitudes necesarias para relaciones sanas son:

Consentimiento

Consentimiento es el acto del verbo “consentir”, la acción a partir de la cual se logra un acuerdo o consenso. Cuando hablamos de consensuar, estamos hablando siempre que de una manera u otra, las partes involucradas en el acto acceden al acuerdo y que lo hacen consciente y voluntariamente. Si este acuerdo no se llegara de esta manera, estaríamos hablando de una obligación, imposición, coerción o manipulación, por ejemplo cuando abrimos nuestra relación para complacer, evitar conflictos o ceder ante una exigencia.
Por lo tanto, como parte fundamental y principal de las relaciones, todas las personas involucradas deben estar de acuerdo para que sea una experiencia sana y positiva.

Si quieren saber más acerca de este tema, les animo a ver este vídeo que explica muy bien lo que implica el consentimiento :)

Autoconocimiento

Se trata de la capacidad de conocernos, entender cómo funcionamos, cuáles son nuestros deseos/necesidades, así como posibles miedos y heridas. El autoconocimiento nos sirve para aclarar ideas, necesidades, saber qué deseamos,  para así identificar posibles problemas y establecernos objetivos, bajo el conocimiento podemos construir relaciones que más se adecue a nuestra forma de ver la vida y de ser.

Entender cuáles son tus heridas o qué cargamos a la espalda, nos va a servir para poder gestionar mejor las posibles diferencias que puedan llegar con nuestras personas significantes, es el caso de los celos por ejemplo, esta emoción que tantos problemas nos da, se puede entender si hacemos una mirada hacia dentro, hacia el autoconocimiento para entender y dar sentido a qué nos ocurre.

Anita Wagner, una educadora en poliamor y confundadora de la Chesapeake Polyamory Network, equipara la autoconsciencia con la inteligencia emocional:

“Para mi la inteligencia emocional significa entender cómo funcionan tus propias emociones. Por ejemplo, alguien que se siente abandonado o tiene serios problemas de autoestima debe ser consciente de ellos. Debe saber que esos problemas le van a hacer especialmente vulnerable a la hora de tener éxito en las relaciones poliamorosas. Si no trabaja sobre esos problemas y los controla, la primera vez que su pareja salga de casa para estar con otra persona, el detector de la sensación de abandono se le disparará. Ya es duro para quienes no tienen esos problemas… Cuanta más inteligencia emocional tengas, más fácil te será resistir ante los retos emocionales.”

Comunicación

La buena comunicación es una de las habilidades más importantes. Por desgracia (o suerte) no tenemos una bola de cristal para poder adivinar qué nos está ocurriendo o qué estamos sintiendo en determinadas situaciones. Es aquí donde la comunicación juega un papel primordial a la hora de gestionar las relaciones. Como siempre comento en terapia: “es mejor sobre-comunicar que rellenar el desconocimiento con preocupaciones y/o información que no tenemos”, así que puestos a inventarse qué puede ser que esté pasando mejor preguntar, y comunicar.

En las relaciones, preparense y estén dispuestos para debatir las cosas a fondo y escucharnos y escuchar a las otras personas con empatía.

Honestidad

Desde un punto de vista filosófico la honestidad se define como una cualidad humana que consiste en actuar de acuerdo como se piensa y se siente. Esta habilidad es necesaria tanto hacia tus relaciones como hacia tu propia persona. Se trata de decir realmente quiénes somos, qué necesitamos y deseamos y sobretodo cómo nos estamos sintiendo con cada paso que vamos dando. Nos puede ayudar a conectar y a entendernos.

La honestidad no siempre es fácil, especialmente cuando sientes que contar algo herirá a alguien que quieres, pero esconder información para protegerles no es sólo injusto con esa persona, sino también puede ser perjudicial para ti y para la relación.

Límites

Si hacemos un ejercicio de autoconocimiento, podremos llegar a reconocer hasta donde puedo y quiero llegar en determinadas situaciones, con qué estoy cómodx o incómodx, qué me parece aceptable o no, etc. Los límites se tratan de un respeto hacia la postura y perspectiva propia y de las demás personas.

En terapia siempre comento que no podemos dar nuestro paso más largo que lo que permiten nuestras piernas, esto es, muchas veces intentamos abarcar mucho sin respetar nuestras propias limitaciones o dificultades, y forzándonos a tope podemos llegar a petar por no cuidarnos. Muchas veces vamos en automático o con la visión puesta en las demás personas y por no escucharnos nuestras necesidades o motivaciones no respetamos nuestros propios límites, lanzándonos de cabeza contra un muro. Este muro hace mucho daño y nos puede pasar factura.

Es importante respetarse los límites propios y respetar los límites de otras personas, pero nunca ceder por miedo a las consecuencias o intentar exigirle a la otra persona que los cambie.

Confianza

La confianza muchas veces se relaciona con la seguridad, pero no se trata de tener las cosas controladas y seguras, sino de confiar en que suceda lo que suceda, hay herramientas y estrategias para resolver cualquier situación que se presente.

En sociología y psicología social, la confianza es la creencia en que una persona o grupo será capaz y deseará actuar de manera adecuada en una determinada situación y pensamientos. Quizás pueda llevar su tiempo llegar a confiar, pero conduce a la seguridad y estabilidad en las relaciones. Muchas personas en relaciones a largo plazo dicen que la confianza hace más fácil apoyar y animar a sus relaciones a que exploren con otras personas.

Por tanto la confianza aquí consiste en confiar en tus propias capacidades, en la(s) otra persona(s), como en la fuerza y la seguridad del vínculo que tienen.

Fidelidad y compromiso

Cuando hablamos de fidelidad en las no monogamias no nos referimos a la exclusividad sexual y/o afectiva. Aquí se romperá con la idea preconcebida de “ser fiel” dentro de estas estructuras. La fidelidad se define en base a mantener tu compromiso y/o promesas, previamente establecidos, consensuadas y acordadas.

Existe la falsa suposición de que las relaciones abiertas son menos comprometidas que las monógamas por que hay “libertad sexual” o libertad en general. Pero aunque no exista a nivel legal la posibilidad de comprometerse (casarse) como tenemos interiorizado, si que existen compromisos emocionales y pactos/negociaciones/acuerdos establecidos con tus relaciones, y una violación de todo esto se puede considerar una infidelidad.

Cuidados y respeto

Es muy importante saber que este proceso no va a ser todo un camino de rosas, que se nos van a mover cosas, que van a jugar un papel muy importante las heridas emocionales que traigamos en nuestras experiencias. Por ello, los cuidados (tanto propios como hacia los procesos que estén viviendo tus relaciones) son vitales.

Yo los veo como un auto-cariño desde la compasión, un acompañamiento, no desde la exigencia de “no debes estarte sintiendo celosx” sino desde esta parte afectiva y de ternura hacia algo que duele. El cuidado es el poder mimarnos y mimar a las personas que están pasando por un malestar.

El respeto es la clave, sobretodo el respeto emocional. Una de las comunicaciones violentas que más me sorprenden es como a través de la genuina ayuda, intentamos dar consejos minimizando o invalidando la emoción que está sintiendo la persona. Por ejemplo si me siento triste pueden venir a ayudarme diciendo “va, anímate, lo que tienes que hacer es salir a dar un paseo y olvidarte del tema”. Estos consejos lo que hacen es invisibilizar mi estado emocional y no respetar el momento en el que me encuentro.

Finalizando con esta entrada, se puede concluir que las relaciones afectivas requieren de muchísimo trabajo, tanto personal como de ciertas actitudes y valores que beneficiarán al vínculo, y si se consigue encaminarlas de la mejor forma que sepamos pueden reportarnos beneficios muy positivos en nuestras conexiones sociales.

Si no sabes cómo trabajar estos puntos puedes contactar conmigo para un trabajo psicoterapéutico :)

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