La vida es continuo aprendizaje y este fin de semana he tenido la oportunidad de aprender una palabra nueva que concuerda muchísimo con mi forma de pensar.

En una poza natural con una hermosa cascada me encontraba dándome un baño con un compañero angloparlante, él tenía ganas de explorar el río, yo tenía ganas de disfrutar de este paisaje, así que decidimos dar respuesta a nuestras necesidades y vernos luego. Me despido diciéndole “I want to enjoy my loneliness” (quiero disfrutar de mi soledad) a lo que él me corrige y dice “…your solitude”.

Si buscas “solitude” en un traductor, encontrarás que también se refiere a “soledad

Resulta que en español solo tenemos una palabra para hablar de la soledad. Por sí sola no debería conllevar ninguna interpretación positiva o negativa, pero si ahora mismo sugiero que pensemos en lo que nos evoca la palabra soledad, probablemente haya un gran número de personas que piensen en términos de malestar, tristeza y como algo no deseable.

Ya la R.A.E. nos lo dice:

Soledad.
Del lat. solĭtas, -ātis.
– Carencia voluntaria o involuntaria de compañía.
– Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo.

La soledad se solía diagnosticar como una variante de la depresión, lo que nos ha introducido el constructo de que se trata de un sentimiento relacionado con la tristeza, el aislamiento o la idea de no formar parte de algo o de que no tenemos afecto por parte de nuestras personas significativas, dejándonos vacío de contacto social. Básicamente la soledad sería una de esas cosas a evitar para sentirnos bien (no hablaré aquí de la imposición social de tener que ser extrovertidos y sociables…)

Está claro que la vivencia de todas las emociones y sentimientos depende de cada persona, cada cual hacemos una construcción de lo que significan estas palabras que usamos para intentar definirnos, y cada cual le impregnaremos de una evaluación más positiva o negativa.

En terapia siempre me gusta remarcar la diferencia en la soledad, existe la soledad elegida y la impuesta. Si es impuesta si que puede despertarnos malestar, es algo no deseable, es algo que nos conlleva consecuencias negativas para nuestro bienestar. Pero también puede existir una soledad que se elige, un momento contigo, una forma de parar y reflexionar acerca de lo que necesitamos, sentimos, de lo que nos ha ocurrido o nos está pasando, y así poder llegar a un acuerdo sobre lo que queremos o necesitamos, lo que mejor nos podría venir.

El escritor italiano Carlos Dossi dijo: “¿Por qué, en general, se rehuye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos”. Y es que a través de esta soledad elegida, podemos acercarnos a quienes somos.

Las personas de habla inglesa usan la palabra “Solitude” para referirse a esta soledad elegida y disfrutada, a este espacio de introspección y calma necesario para acompañarnos de una forma más nutritiva en nuestra vida.

Con este nuevo aprendizaje me quedé feliz, escuchando el sonido del río, bañada por el sol, disfrutando de mi soledad elegida, de mi soledad positiva.

¿Y tú, cómo interpretas la soledad?

La soledad es a veces la mejor compañía, y un corto retiro trae un dulce retorno.
John Milton (1608-1674) Poeta inglés.

soledad

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