Hace unos días me encontraba en sesión preguntándonos acerca de la dificultad de establecer relaciones entre mujeres, lo difícil que se nos hace muchas veces acercarnos y establecer así vínculos afectivos sanos con otras personas que se identifican como mujeres o con grupo de éstas.

Esto es un fenómeno (por llamarlo de alguna forma) que llevo viendo durante un tiempo en diferentes personas, incluso en momentos de mi propia historia, ¿Por qué se nos hace tan difícil a veces forjar estas amistades, estos vínculos?  a nivel terapéutico se me ocurrían algunas respuestas pero es cuando empecé a fijarme en teoría de género y en la cultura en la que estamos cuando empecé a darle algo de sentido.

Y luego recordé la gran palabra : Sororidad

La etimología de la palabra “sororidad” viene del latín sor, (o quizá del francés soeur) que se traduce como hermana, al igual que fraternidad viene de “frater” (hermano). Así, la sororidad es entendida como la hermandad entre mujeres que se saben iguales (como análogo del término “fraternidad” que se refiere a la solidaridad entre hombres), por encima de las diferencias sociales, económicas, étnicas, culturales, ideológicas y políticas, y venciendo toda segmentación que los modelos patriarcales establecieron para dividir y confrontar la unidad femenina.

La antropóloga mexicana Marcela Lagarde la define como “Una dimensión ética, política y práctica del feminismo contemporáneo. Es una experiencia de las mujeres que conduce a la búsqueda de relaciones positivas y la alianza existencial y política, cuerpo a cuerpo, subjetividad a subjetividad con otras mujeres, para contribuir con acciones específicas a la eliminación social de todas formas de opresión y al apoyo mutuo para lograr el poderío genérico de todas y el empoderamiento vital de cada mujer“.

El término engloba muchísimo más debate del que podré exponer aquí, en cuanto a nociones feministas y dentro de un contexto patriarcal, pero me parece una palabra y un concepto muy necesario teniendo en cuenta el contexto en el que nos movemos.

Desde pequeñas nos enseñan diferentes valores, actitudes y cualidades que van asociadas a ser “una mujer” (así, en singular, porque todas debemos ser cortadas por las mismas tijeras y no está bien vista la idiosincrasia). También englobadas y presionadas por la “cultura del éxito” (ser lo más, tener éxito, extroversión, hacer muchas cosas, ser felices, y un largo etcétera), las mujeres nos relacionamos de una forma un tanto peculiar, nos criticamos, nos desgarramos, nos excluimos y ridiculizamos influenciadas por los cánones de belleza, peleamos y competimos por un puesto de trabajo, por destacar en un grupo de personas o por ser la “mas” algo, competimos por la preferencia de nuestros superiores, por la pleitesía de los hombres y al final del día terminamos siendo herramientas de una sociedad androcéntrica donde continuamos siendo relegadas a papeles secundarios.

Somos víctimas de una educación patriarcal que nos han enseñado a competir entre nosotras para poder sobrevivir en este mundo de hombres, y desde este prisma, la empatía, el cariño, el apoyo entre nosotras se diluye (que casualidad, lo que se supone que por género tenemos de fábrica), al final terminamos odiando a otras mujeres, para terminar odiándonos a nosotras por no cumplir con todas las presiones para ser “esa mujer perfecta”.

Nuestra autoestima termina construyéndose de forma que para poder querernos, tenemos que destruir a otras personas.

Todo esto tiene un nombre: misoginia interiorizada.

La misoginia (del griego μισογυνία; ‘odio a la mujer’) se define como el odio o la aversión hacia las mujeres. De acuerdo a la teoría feminista, la misoginia puede manifestarse de diversas maneras, que incluyen denigración, discriminación, violencia contra la mujer, y cosificación sexual de la mujer. Esto conlleva desconfianza y un sistema de creencias con prejuicios arraigados contra lo femenino.

La misoginia interiorizada se definiría como la creencia involuntaria, por parte de personas que se definan como mujeres, de que los estereotipos y mitos dañinos en torno a su condición, generados en una sociedad sexista como la nuestra, son verdaderos. El lobo educando a las ovejas para que se vigilen entre sí cuando él no esté. O, lo que es lo mismo, oprimidos ejerciendo su propia opresión entre sí.

Esto quiere decir que nos hemos creído, en mayor o menor medida, cosas como que las mujeres somos manipuladoras, débiles, tontas, sin carácter o con demasiado, irracionales, enfermizamente ambiciosas y sin capacidad de liderazgo y de que no hay nadie más machista que una mujer machista, entre otras frases perlas.

Es por todo esto que a nivel vincular puede ser que nos cueste tanto, que entre amigas haya muchísimas historias de bulling por competición, de dificultades de aceptar a las amigas de tus amistades, de que en un grupo nuevo seamos criticadas a las espaldas cuando no estemos, dificultades en saber cómo relacionarnos desde el cariño, la aceptación y el respeto a todas las formas de ser mujer que puedan haber.

Quererse y aceptarse es el primer paso para empatizar con el resto y poder dejar de entrar en esta espiral de “mal rollo”. Quiérete para querer. Al fin y al cabo, la autoestima de una mujer no deja de ser algo tremendamente revolucionario.

De acuerdo con Marcela Lagarde, en un texto sobre cultura feminista, Habla también de que en estas relaciones, unas son el espejo de las otras, lo que permite a las mujeres reconocerse “a través de la mirada y la escucha, de la crítica y el afecto, de la creación, de la experiencia” de otras mujeres. Por ello, afirma que en la sororidad se encuentra la posibilidad de eliminar la idea de enemistad histórica entre nosotras.

Para este artículo me he inspirado y reflexionado en los artículos e ideas de los enlaces a continuación, animo a leerlos si quieren saber más del tema :)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Scroll to Top